Guadix, años 40, siglo XX
Aguadoras portan dos pesados cántaros que llenan en la fuente de Santiago, hacen cola mientras hablan con las criadas de los reales, perras gordas y pesetas y del trabajo que cuesta conseguirlas. Los suelos se limpian de rodillas y con trapos, la fregona se inventará en la segunda mitad de la década de los 50. Las lavanderas hacen su trabajo en las acequias, con cuñas de jabón frotan la ropa y cantan.Un poco más arriba, donde comienza la Z invertida de Santiago que lleva al palacio de Peñaflor está el refugio subterráneo de la guerra, tras la contienda tapado con piedras.
En las casas durante esta década se habla continuamente de la guerra civil, de cuando Guadix era zona “roja” mientras que Granada zona “rebelde”, de las barbaridades cometidas, del estraperlo. Hace frío en las casas y en los corazones.
Los niños juegan a fútbol emulando a Zarra – “la mejor cabeza de Europa detrás de la de Churchill”-, a Zamora con su peculiar gorra, o a Gorostiza (Bala roja), por cierto, -¿habría partidos de fútbol en esa época entre los ingleses que regentaban las minas de Alquife y los trabajadores como ocurría en Bilbao y Huelva? , si alguien se entera, please, que me escriba a mi mail o blog-. Las niñas juegan al diabolo y a la rayuela en San Miguel y Santa Ana.
En un paraje del callejón de los Morales de noche hay música, farra y cuartos de arriba; mujeres con carmín bermellón y sonrisas no del todo convincentes cuyo perfume barato contrasta con la buena colonia de algunos de sus clientes.
En las bodas los cuellos de las camisas son “duros” (almidonados) se bebe ponche y coñac. Los garbanzos tostados acompañan al vino manchego y se degustan una especie de galletas con forma de gajo de naranja compradas en la confitería Roquer. También se bebe chocolate espeso como mandan los cánones y se comen pasteles.
Los barrenderos asientan el polvo de las calles, humedeciéndolo con el agua que almacenan en reutilizadas latas de conservas, para después ser mejor barridas con sus escobas de esquejes atados al palo con sogas de esparto, a todo esto, solo se limpian las calles principales del centro.
En la plaza de abastos hay cabras colgadas para su venta, boquerones y sardinas, pescados estos que se suelen usar para la cena, en algunas casas, claro, en otras casas y sobre todo cuevas los mozos juegan a quitarse el hambre a hostia limpia. Algunas tiendas de barrio venden trozos de panza de tocino, la ratio es ” déme usted 5 reales “.
No hay televisión, pero algunas casas si que tienen radio. Olga Ramos toca el violín y Antonio Machín canta en el café España. En cine “canuto” suena la música del Nodo. Doña Concha, la matrona, trae hijos al mundo. Por la noche y en corro se charla mientras se limpian las lentejas que al día siguiente se guisarán. Hay fusilamientos en Plaza de las palomas, …
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La Lupa es una serie de artículos, reflexiones, comentarios, poemas y una columna de opinión por Ignacio Ferriz, que con anticipo a su publicación virtual, ve la luz del quiosco regularmente en el rotativo semanal