Fotografías de la transición
Simultáneamente los escenarios de los teatros eran ocupados por las compañías de zarzuela y por nuevos grupos que adaptaban a García Lorca.
El panorama musical lo compartían sin solución de continuidad Mocedades y Lola Flores o Leño, Burning o Mecano; los cantautores -por algunos llamados “cansautores”- también pegaban fuerte.
En el fútbol los jugadores sentían como algo propio colores y escudo y en los álbumes de cromos Panini nos cambiábamos a Migueli por Marcial, a Breitner por Argote.
En los juegos olímpicos (Montreal o Moscú) España no llegaba a la media docena de medallas.Rodolfo Martín Villa, ministro del interior, se acomodaba sus gafas de lente grisácea, mientras que con gesto grave anunciaba atentados a guardias civiles.
Adolfo Suárez, presidente del gobierno, mostraba una sonrisa triste y reflexiva como pose de desplante hacia aquellos aliados que después lo dejarían solo.
Blas Piñar con sus dos escaños – creo recordar- en el congreso de los diputados, tenía aún una gran masa de correligionarios muchos de los cuales en los mítines vestían camisa azul y boina roja al hombro.
Manuel Fraga, estratega y conocedor del carácter hispano, ironizaba sobre la cesta de la compra y los garbanzos para explicarnos la inflación, afirmando aquel gancho electoral de “la calle es mía”.
Santiago Carrillo, secretario del P.C.E., con su perenne cigarrillo en la mano, ejercía como líder político usando la táctica de ora guante de seda, ora puño de hierro, dependiendo de si se trataba de temas de interés general para el estado o de cuestiones electorales respectivamente.
Felipe Gonzalez y Alfonso Guerra, articulaban desde Francia y también desde España a un PSOE sin vocación de poder y si de oposición al principio y que después llevaría las riendas de este país más de una década y contribuiría a nuestra integración europea.
Juan Carlos de Borbón y Borbón al principio de la transición era visto con recelo tanto desde las esferas de poder como desde la calle. El 23 de febrero, cuando Tejero nos hizo sonrojar ante el mundo, con algún ruido de sables erectos de fondo, se ganó definitivamente la confianza de la mayoría de los españoles, siendo con el decurso de los años un rey bastante republicano, no a la española sino a la francesa.
Y mientras Tierno Galván miraba de soslayo el pecho desnudo de Susana Estrada se aprobaba la ley del divorcio, que contribuyó a la emancipación de la mujer después de décadas en las que muchas de ellas habían aguantado carros y carretas.
En las pantallas de cine ponían ” La trastienda”, donde la Cantudo mostraba sus encantos íntegramente, el actor que encarnaba a Superman ignoraba su fatal destino y nos seguía gustando ir a las butacas de skay rojo del cine de la plaza a ver spaguetti-westerns, pelis de romanos y clásicos de terror.
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La Lupa es una serie de artículos, reflexiones, comentarios, poemas y una columna de opinión por Ignacio Ferriz, que con anticipo a su publicación virtual, ve la luz del quiosco regularmente en el rotativo semanal